Casos · Hernia de Disco
Una hernia discal es la consecuencia de un conflicto de origen postural.
La armonía de los músculos paraespinales es esencial para mantener el raquis en buen estado de funcionamiento. Cuando se perturba esta armonía, frecuentemente desde hace varios años, aparece un sufrimiento discal en el punto de máximo conflicto en la columna. Éste sufrimiento del disco se manifiesta por una hiperpresión intradiscal, seguida de una salida del mismo que va a comprimir las estructuras nerviosas adyacentes , apareciendo los síntomas neurológicos, tipo ciática. Este conflicto se acompaña constantemente de fenómenos inflamatorios en las articulaciones de las vértebras vecinas.
Los tratamientos médicos clásicos, y en particular, los antiinflamatorios y relajantes musculares tienen una eficacia a menudo satisfactoria. Deben ser utilizados sistemáticamente pero tienen que ser sustituidos rápidamente por tratamientos más activos si los dolores son demasiado intensos ó cuando aparecen desórdenes motores.
En los tratamientos que se utilizan desde hace más de 20 años, y que han mejorado progresivamente, siempre nos hemos guiado por la voluntad de respetar la integridad anatómica de la columna vertebral, lo que nos ha parecido esencial y se opone a las tratamientos quirúrgicos clásicos, menos respetuosos con la anatomía, pero aun utilizados en los raros casos en los que el resultado de nuestras técnicas percutaneas es insuficiente.
La disminución de la hiperpresión intradiscal es obtenida de forma percutanea a traves de agujas que llegan al disco intervertebral, por la inyección de Alcohol Gelificado u Ozono (O3) en el disco, produciendo una descompresión química (Nucleolisis). En todos los casos realizamos al mismo tiempo, la infiltración intraarticular de las articulaciones adyacentes mediante la inyección de antiinflamatorios , para disminuir su inflamación.
Este tratamiento es muy eficaz y permite el alivio de la sintomatología dolorosa del paciente en la gran mayoría de los casos y sin complicaciones. Puede realizarse de forma ambulatoria o con una hospitalización de muy corta duración (menos de 24 horas).
Una vez obtenida la reducción de la hiperpresión intradiscal y la inflamaciòn articular, es fundamental tratar en un segundo tiempo la desarmonìa muscular y postural que había sido la causa responsable del conflicto discal, para evitar la reapariciòn de los sìntomas. Con este fin, hemos puesto a punto nuevas técnicas para estimular los músculos paraespinales que permiten obtener una buena rearmonizaciòn inmediata de los mismos.
