Casos · Malformación arteriovenosa cerebral
Una malformación arteriovenosa (MAV) es una comunicación entre el sistema arterial y venoso cerebral formando un ovillo de estructuras vasculares anormales a través del cual pasa la sangre rápidamente sin atravesar la red capilar normal, causando un aumento de presión en el sistema venoso. La mayoría de las MAV son congénitas (presentes desde el nacimiento) y están causadas por una alteración en el desarrollo del sistema vascular aunque la causa de esta alteración no se conoce con exactitud. El principal riesgo de una MAV es la hemorragia cerebral, seguido de otros síntomas como las convulsiones, cefalea, déficit neurológico....y algunas pueden ser sintomáticas y ser descubiertas de forma incidental al realizar un estudio neurorradiológico. El riego de hemorragia se calcula entre el 2-3% anual, aunque esto es variable dependiendo de la angioarquitectura de la MAV (presencia de aneurismas, estenosis venosas, drenaje venoso, tamaño de la MAV...).
El objetivo del tratamiento es la erradicación completa de la MAV, pudiendo realizarse mediante cirugía convencional, embolización endovascular, radiocirugía o una combinación de ellas.
El tratamiento mediante embolización se realiza utilizando microcatéteres que llegan al ovillo de vasos anormales y ocluyéndolos permanentemente con adhesivos líquidos u otros materiales de embolización, el procedimiento se realiza en la sala de angiografía digital y dependiendo del tamaño de la malformación se hace de forma estatificada cerrando parte de la MAV en cada sesión. Con esta técnica se puede lograr cerrar completamente o reducir su flujo y tamaño para hacerla susceptible de tratamiento mediante radiocirugía o facilitando su resección quirúrgica.
La radiocirugía es el tratamiento menos invasivos de los 3, utilizando un haz de radiación que se concentra en la malformación que previamente ha sido delimitada mediante estudios de imagen (TAC, RM, Angiografía), causando el colapso de las estructuras vasculares que lo forman. Sin embargo, para que esto suceda deben pasar entre alrededor de 2-3 años después del tratamiento, en los cuales el riesgo de hemorragia sigue siendo el mismo, además la radiocirugía requiere que la MAV tenga un tamaño aproximado menor a 3 cms por lo que actualmente se utiliza generalmente un método combinado, realizando embolización endovascular para reducir el tamaño de la MAV hasta hacerla adecuada para su tratamiento mediante radiocirugía.